Me llamo Cristina,
y esta es mi historia.
"No llegué a este camino desde la calma…
llegué desde el dolor, la pérdida y la búsqueda."
Durante muchos años fui una mujer como tantas:
haciendo lo que se esperaba, avanzando, sosteniendo…
pero muchas veces desconectada de mí.
La vida me fue enfrentando a experiencias que me marcaron profundamente. Pérdidas, relaciones que dolieron, momentos en los que no sabía cómo seguir.
Y fue justamente en esos quiebres donde comenzó algo distinto.
Un proceso lento
No fue un cambio inmediato, ni un camino perfecto.
Fue un proceso… paso a paso.
Un camino de regreso a mí.
El Reiki y el silencio
El Reiki llegó a mi vida en uno de los momentos más difíciles:
en medio de la enfermedad y la partida de mi hermana.
"No lo busqué como una técnica. Llegó como una necesidad profunda de sostenerme, de encontrar un poco de paz en medio del dolor."
Ahí viví algo que no sabía cómo explicar, pero sí podía sentir:
Una pausa real.
Después vino el Yoga, que me enseñó a habitar mi cuerpo, a comprender que lo que sentimos no es un problema que hay que eliminar, sino un mensaje que necesita ser escuchado.
"Sanar no es dejar de sentir, sino aprender a acompañarnos en lo que sentimos."
Mi camino no fue lineal. Busqué, probé, me equivoqué, me desbordé… y también volví a empezar muchas veces.
Esa es la base de todo lo que hago. No creo en soluciones rápidas ni en fórmulas mágicas. Creo en los tiempos de cada persona y en la escucha profunda.
Si estás aquí…
Tal vez hay algo en ti que ya está pidiendo un cambio.
Una pausa. Un respiro. Un regreso.
Si es así,
estoy aquí para acompañarte.
“No escribo estas palabras porque tenga todas las respuestas. Las escribo porque aprendí que incluso en medio del dolor más profundo puede comenzar un proceso de transformación.”
CRISTINA